Publicado: 6 de Noviembre de 2019

La verdad es que se ha hablado mucho sobre los microplásticos y los efectos nocivos para nuestra salud.

Estos, están presentes en el agua, los alimentos, etc.. en nuestra vida diaria.

Incluso según la BBC.com (https://bbc.in/2PTYBwy) hay un punto en la Tierra donde la nieve contiendo micro plásticos.

Según el informe de la OMS la presencia de microplásticos en el agua de beber no supone un riesgo para la salud en los niveles actuales.

¿Qué son los microplásticos?

Los microplásticos son partículas de plásticos de tamaño inferior a cinco micras que se derivan de la destrucción o desgaste de piezas plásticas más grandes. En ocasiones, pueden fabricarse directamente con este tamaño tan pequeño para, por ejemplo, incorporar estas partículas a los cosméticos exfoliantes, controlar el espesor de un producto o mejorar su textura.

¿Son peligrosos?

A pesar de que su presencia en nuestro entorno y en nuestro organismo es un hecho, y de que hace un par de años la EFSA (Agencia Europea de Seguridad Alimentaria) considerase que los microplásticos son un “riesgo potencial emergente”, lo cierto es que por ahora no hay datos al respecto de cómo puede o no absorber el cuerpo estos elementos y cuál es el efecto de estos subproductos en la función respiratoria, intestinal o digestiva, como tampoco se ha establecido en qué medida se acumulan o no en los tejidos o si existe un nivel seguro por encima del cual haya que empezar a preocuparse.

Según diferentes estudios, se puede decir, que al día nos tragamos involuntariamente unos 0.7 gramos de partículas microplásticas.

Prudencia

En la misma línea se encuentra la Agencia Europea de Sustancias Químicas, quien a comienzos de año propuso restringir la utilización de microplásticos añadidos de forma deliberada en artículos tanto de uso industrial como de consumo diario tales como detergentes, cosméticos o productos agrícolas.

Aunque esta entidad insiste en que los posibles efectos de estos materiales sobre la salud humana todavía no se conocen bien, sugiere que a la vista de los datos que ya se van sabiendo, lo más conveniente, por prudencia, sería reducir al máximo la cantidad de partículas de plástico que entra en contacto con el organismo de forma fragmentada, sobre todo evitando añadirlos a productos de uso cotidiano.

Actualmente, no existe legislación española o europea que regule la presencia de microplásticos y nanoplásticos (aún más pequeños que los primeros) como contaminantes en los alimentos, aunque sí están disponibles diferentes sistemas para su detección y evaluación en la cadena alimentaria. Las autoridades sanitarias españolas ya han anunciado que una vez finalizada la etapa de investigación y se llegue a conclusiones más sólidas, pondrán en marcha todas las medidas de gestión del riesgo necesarias para descartar cualquier riesgo para la salud de los consumidores.


Articulo de Alejandra Rodríguez - Sanitas